Futuro del financiamiento

La brecha entre las necesidades humanitarias y la fnanciación está creciendo, pero en gran medida todavía dependemos de unas pocas fuentes tradicionales de fnanciamiento. ¿Cómo movilizamos fuentes alternativas de capital para apoyar a las comunidades?

En un momento en que la asistencia prestada en el exterior para el desarrollo está estancada, las estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas indican que los países en desarrollo necesitarán más de 2 500 billones de dólares al año para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible en 2030, y que la gran mayoría de esos fondos deberá provenir de fuentes no gubernamentales. Además, como observó el Panel de Alto Nivel sobre Financiación Humanitaria de las Naciones Unidas, la brecha entre las necesidades urgentes derivadas de crisis humanitarias inmediatas ya supera la financiación disponible, de 15 000 millones de dólares, y es probable que esas necesidades aumenten en esta era de cambio climático, inestabilidad política y crecientes enfrentamientos dentro y entre los Estados. Sobre la base de las tendencias actuales, se prevé que los costos de la asistencia humanitaria se elevarán a 50 000 millones al año en 2030. Para entonces, dos tercios de los pobres del mundo podrían estar viviendo en países afectados por conflictos.

 

Los nuevos modelos de financiación proporcionan una gama mucho más amplia de recursos, que son excepcionales en cuanto al volumen de mercado, sus operaciones y la prestación de sus servicios a los países en desarrollo. Estos modelos abarcan las campañas de micro mecenazgo y de obtención de fondos entre pares, las remesas inteligentes, la inversión basada en los efectos conseguidos y los pagos por dispositivos móviles. Algunos instrumentos, como los activos de financiación islámicos, estimados en 2.500 billones de dólares anuales a nivel mundial, cumplen una función fundamental. Algunas aplicaciones de la tecnología financiera, como las tecnologías de cadenas de bloques y las “criptomonedas”, introducen perturbaciones entre los agentes financieros tradicionales, reducen los costos de las

La magnitud de estos instrumentos financieros alternativos eclipsa a la actual asistencia exterior para el desarrollo y la financiación para fines humanitarios. Será esencial experimentar con estos modelos, aunque se imponga un cambio sustancial que puede ser difícil de ejecutar; se deberá hacer un hincapié considerablemente mayor en la eficiencia, la rendición de cuentas, la demostración de resultados y una capacidad avanzada de transmisión de datos, así como la aceptación de mecanismos de nuevos flujos de financiación que puedan estar en pugna con las políticas y práctica actuales en las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Es posible que deba reformarse la práctica vigente, que a menudo supone una multiplicidad de agentes del Movimiento que trabajan en el mismo país, con estructuras paralelas y profundas, y que con el tiempo la mayor eficiencia se imponga como condición.

Consideraciones y fuentes de tensión para las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja

  • ¿Cómo prever la probable arquitectura financiera del sector humanitario en los próximos años? ¿Cómo sentar las bases y dirigir procesos de ensayo y movilización de fuentes alternativas de capital? ¿Existe en el Movimiento, como red, la inclinación al riesgo necesaria para colaborar con esas fuentes?

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