Nuevas comunidades y ciudades

La migración, la urbanización, el crecimiento de la juventud, el envejecimiento de la población y los ciudadanos altamente interconectados están cambiando la composición social. ¿Cómo se  involucrarán las Sociedades Nacionales con las comunidades cuando la naturaleza misma de la comunidad está cambiando?

La propia estructura de la sociedad cambia rápidamente. En 2020, por primera vez en la historia, la mayor parte de la población mundial vivirá en hogares considerados de clase media o ricos, y en 2030, este número superará los cinco mil millones de personas. Sin embargo, los beneficios del cambio económico y tecnológico no se encuentran repartidos con equidad, y debido a la rapidez del cambio, los sistemas políticos, normativos y de bienestar social, incapaces de gestionar la división, han profundizado el malestar. Desde la crisis financiera mundial, en muchas economías avanzadas, y en algunas emergentes, la clase media se ha visto comprimida, y sus ingresos se han estancado e incluso han disminuido, al tiempo que el uno por ciento (1%) más rico de la población ha acumulado más riqueza que el resto del mundo en conjunto.En  este contexto, el creciente número de migrantes y desplazados crea comunidades más fluidas, móviles y diversas, con una concepción del mundo distinta, y a veces, divergente. En gran medida, los movimientos de población refuerzan la tendencia a la urbanización. En el período que abarcará la Estrategia 2030, al menos una de cada tres personas residentes en ciudades vivirá en asentamientos informales, y experimentará privaciones significativas, particularmente en África, donde se prevé que el crecimiento de tales asentamientos sea más pronunciado e importante.

La abigarrada confluencia de diversos problemas, como el aumento de la migración (forzosa y voluntaria), la movilidad social y física, el inexorable crecimiento y la complejidad de las ciudades, la gran cantidad de jóvenes en los países en desarrollo, el envejecimiento de la población en los países desarrollados y de ingresos medios, la evolución de las herramientas en línea y la conectividad, alteran rápidamente el tejido de las sociedades e impulsan la formación o la transformación de las comunidades.

Los complejos cambios sociales, demográficos y tecnológicos repercuten en las relaciones de los individuos, entre sí y con las instituciones, y generan espacios para nuevos grupos comunitarios y agrupaciones virtuales. La democratización de la opinión de grupos antes marginados o minoritarios, y la necesidad de identidad, entidad y presencia en la adopción de decisiones, están en conflicto con las ideologías tradicionales generalizadas y el orden político establecido. En muchos núcleos, la sociedad civil está rechazando el statu quo, negándose que hablen por ella y exigiendo cambios tanto a los gobiernos como a las instituciones. La manera en que pensamos de esta composición de estas comunidades, los supuestos en los que nos basamos, están en tela de juicio en este contexto cambiante.

Consideraciones y fuentes de tensión para las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja

    • ¿Son las Sociedades Nacionales un reflejo de la diversidad de las sociedades contemporáneas en las que cumplen su labor?
    • ¿De qué modo colaborarán las Sociedades Nacionales con las comunidades, en un momento en que la naturaleza intrínseca de comunidad está en proceso de cambio?
    • ¿De qué manera se podrá colaborar con comunidades cada vez más fluidas y que se mueven y conectan internacionalmente, mientras las estructuras del Movimiento favorecen el encerramiento nacional, y cómo se podrá lucha contra la desconexión, la rigidez y la falta de datos y de integración operativa?

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