Salud del futuro

Las crecientes amenazas de pandemias,

enfermedades no transmisibles, salud ambiental

y sistemas de salud sobrecargados junto con

desafíos de salud persistentes como el agua y la

salubridad están saturando el sistema. ¿Cómo

podemos enfrentar de manera más efectiva las

complejas crisis de salud?

El brote de la enfermedad provocada por el virus del ébola surgido en África occidental en 2014 y el brote actual en la República Democrática del Congo sirvieron dramáticamente para sensibilizar sobre la existencia de enfermedades infecciosas a nivel mundial, y generaron interrogantes acerca de la preparación de los sistemas de salud pública. Las enfermedades infecciosas todavía representan un importante problema de salud pública en el mundo, con la aparición más frecuente de epidemias y pandemias. Dentro del sistema en general, el entorno cambiante de la salud de la población mundial, en proceso de envejecimiento y con mayor vulnerabilidad, presenta una tasa más alta de enfermedades no transmisibles y una mayor exposición a la contaminación ambiental y las toxinas. Las enfermedades no transmisibles se perfilan como la crisis sanitaria mundial del presente y del futuro en la que aumentan rápidamente las incidencias y, según se prevé, estas continuarán aumentando en las economías de ingresos medios y emergentes. También persisten las amenazas de los desafíos relacionados con el acceso al agua potable y al saneamiento y la serie de complicaciones vinculadas a esos desafíos, en particular el cólera. Junto con las cuestiones interdisciplinarias que surgen de la expansión de las ciudades, se está volviendo prioritario reorientar los sistemas de salud en los entornos urbanos.

Al mismo tiempo, la investigación genética muestra posibilidades claras de avances significativos en la medicina en los próximos años, para combatir enfermedades mortales como el paludismo, la tuberculosis y el VIH/ SIDA, y eventualmente salvar millones de vidas, especialmente en el mundo en desarrollo. Un ejemplo son las vacunas genómicas, que pueden fabricarse rápidamente cuando un virus se vuelve repentinamente más potente o generalizado. Además, la aparición de sistemas de vigilancia de enfermedades se ha vuelto crucial en la detección temprana de las amenazas a la salud pública. Están curso nuevos métodos para la vigilancia de enfermedades infecciosas a nivel regional y mundial, y se aprecian avances en el modelado epidémico para predecir y prevenir las futuras amenazas de enfermedades infecciosas. Estos rápidos avances tecnológicos, combinados con los enfoques sólidos basados en la salud comunitaria dentro de las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, pueden generar beneficios sustanciales para las poblaciones más vulnerables.

Consideraciones y fuentes de tensión para las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja

  • ¿Cuáles son los cambios que deberán introducir las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en los modelos y herramientas operativos a nivel regional y mundial a fin de satisfacer más eficazmente las necesidades surgidas a raíz de emergencia sanitarias que están cobrando amplitud o apareciendo rápidamente?
  • ¿Cómo pueden las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja utilizar mejor los sistemas y enfoques de salud comunitaria para agilizar su función como agente fundamental en la intervención a la salud y la ejecución de medidas de mitigación?
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