Autor: Centro de Medios de Vida

Email: [email protected]

Facebook

Twitter: @livelihoodsorg

Agradecimiento especial a Carine Malardeau, FICR Senior Officer, Food Security and Resilient Livelihoods, y Christine South, FICR Senior Advisor Monitoring & Evaluation por sus inestimables aportaciones a este artículo.

Contenido relacionado

Agentes locales sólidos

Las Sociedades Nacionales se esforzarán por transformarse para prever con más anticipación los cambios rápidos y significativos que se producen en el mundo y adaptarse a ellos, mediante un enfoque prospectivo y ágil.

Seguir leyendo

Una eficaz Red de cruz roja

La estructura de red más eficaz del futuro es la que prioriza la conexión, la coordinación y la acción colectiva, es decir, la capacidad de trabajar dentro y a través de una estructura de red distribuida.

Seguir leyendo

LA COLUMNA VERTEBRAL Y EL CEREBRO

A menudo se dice que los voluntarios son el “corazón” o la “columna vertebral” del Movimiento porque hacen su labor con pasión y se encargan de realizar la mayor parte del trabajo pesado. ¿Es hora de redefinir estas metáforas?

Seguir leyendo

El futuro en las intervenciones de Medios de Vida – 2030

¿QUÉ HA SIGNIFICADO LA ESTRATEGIA 2020 PARA LOS PROGRAMAS DE MEDIOS DE VIDA EN CRUZ ROJA/MEDIA LUNA ROJA?

Las intervenciones en medios de vida son prioritarias dentro de la Estrategia 2020 de la FICR, al igual que un área principal de trabajo tanto para las Sociedades nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (CR/MLR), como para la FICR. Los medios de vida están explícitamente mencionados en el Objetivo Estratégico 1: Salvar vidas, proteger los medios de vida, y apoyar la recuperación después de desastres y crisis. Tal y como se señala en el gráfico, las intervenciones en medios de vida son relevantes en todas las fases de la respuesta humanitaria y de desarrollo, y deben estar ajustadas a las principales actividades económicas de las poblaciones afectadas, en áreas rurales, urbanas o periurbanas.

En los últimos 10 años, la importancia y relevancia de este sector se ha incrementado significativamente, confirmando que la visibilidad otorgada por la Estrategia 2020 a las intervenciones de apoyo en medios de vida en comunidades vulnerables ha sido clave.

Hasta la elaboración de la Estrategia 2020, las intervenciones en medios de vida no habían sido consideradas como una prioridad para las Sociedades nacionales en comparación con sectores más tradicionales dentro del Movimiento, como pueden ser salud, gestión de desastres, o refugio. La incorporación explícita de los medios de vida como una de las prioridades en la Estrategia 2020 ha sido, por tanto, fundamental para el reconocimiento de este sector y su visibilización como acción básica de cara a aliviar el sufrimiento de poblaciones afectadas por desastres. Esta visibilidad, entre otras razones, también hizo posible la creación del Centro de Recursos de Medios de Vida (CRMV) de la FICR en 2010 alojado por Cruz Roja Española, y destinado a apoyar a las Sociedades nacionales en el diseño de programas en medios de vida y el fortalecimiento de las capacidades del Movimiento en este sector. En estos años, el CRMV ha liderado el fortalecimiento técnico en este ámbito dentro del Movimiento mediante el desarrollo de guías técnicas, documentación de referencia, asistencias técnicas y formación tanto presencial como en línea a más de 3.100 voluntarios y personal de 117 Sociedades nacionales, además de la FICR y el CICR.

Desde la publicación de la Estrategia 2020, un gran número de Sociedades nacionales han puesto un mayor énfasis en este sector. Según datos obtenidos de la base de datos del Centro de Medios de Vida, la cantidad destinada a Seguridad Alimentaria y Medios de Vida en los Llamamientos de Emergencia de la FICR entre 2010 y 2016 ha sido aproximadamente 87,7 millones de francos suizos. No obstante, esta cantidad es comparativamente mucho menor que las necesidades existentes en este sector. De acuerdo a las estimaciones de la FAO, se estima que las pérdidas económicas causadas por desastres ascienden a una media de entre 250 millones de dólares a 300 millones anualmente, afectando de manera directa al crecimiento económico de estas zonas .

De manera complementaria a lo anterior, la importancia dada al concepto de resiliencia en las intervenciones de CR/MLR en los últimos años ha facilitado el incremento de los programas de Medios de Vida entre las Sociedades nacionales. Según la definición de la FICR, resiliencia es

“la capacidad de individuos, comunidades, organizaciones, o países expuestos a desastres, crisis y vulnerabilidades subyacentes, para anticipar, reducir el impacto y recuperarse de los efectos de las adversidades, sin comprometer su futuro a medio plazo”

Además, el aumento del interés de la FICR y las Sociedades nacionales en estrategias de acción temprana, como puede ser la financiación basada en pronósticos (FbF, en sus siglas en inglés), ha incrementado la visibilidad de acciones relativas a la protección de los medios de vida como factor clave en la resiliencia comunitaria y familiar. Actuar de manera temprana contribuye a mitigar el impacto de desastres, previniendo la pérdida de medios productivos, y preparando mucho mejor a la población de cara a la recuperación tras el desastre.

Por todo esto, un hecho importante a destacar es que en estos momentos el Movimiento está mucho mejor preparado para realizar programas de medios de vida de lo que estuvo en el pasado. Numerosas Sociedades nacionales están ya realizando intervenciones exitosas en medios de vida en sus países, convirtiéndose algunas de ellas en líderes en sus comunidades y dentro del Movimiento en este tipo de intervenciones. Y esto es una base excelente desde la cual hacer crecer las capacidades en medios de vida en las CR/MLR a lo largo de la próxima década.

LOS PROGRAMAS DE MEDIOS DE VIDA EN LA PRÓXIMA DÉCADA 

Estando en el proceso final de la realización de la nueva Estrategia FICR 2030, debemos asegurar que los programas de medios de vida continúan creciendo y mejorando en calidad en los próximos diez años. La protección de los medios de vida de las comunidades antes y durante los desastres, restaurando sus medios de generación de ingresos y sus empleos, y fortaleciendo su resiliencia a largo plazo, debe seguir siendo una acción fundamental para la reconstrucción de las vidas de las personas vulnerables.

En los últimos diez años, los programas de medios de vida en el Movimiento se han caracterizado por lo siguiente:
• Centrados en las fases de recuperación temprana y recuperación.
• Apoyo a programas de medios de vida en zonas rurales (fundamentalmente cultivos y ganadería).
• Actividades de generación de ingresos vinculadas al autoempleo o al fortalecimiento de cooperativas.

Este tipo de intervenciones han sido y seguirán siendo válidas para el futuro. Sin embargo, el Movimiento necesita extender su acción en este ámbito de cara a una correcta adaptación a un mundo cambiante, llegando más lejos y cubriendo nuevas áreas y contextos. Dichos cambios contribuirán a una transformación de los programas de medios de vida para adaptarse y actualizarse a esta nueva era. Nuevos fenómenos, como el aumento de los efectos negativos del cambio climático o el importante incremento de población a nivel global, han aumentado las desigualdades sociales, además de la presencia de la violencia en sus diferentes formas. Todo ello refuerza claramente la relevancia de los programas de medios de vida en las agendas humanitarias.

De los principales desafíos y tendencias identificadas para los próximos diez años, fundamentalmente hay tres que la programación de medios de vida necesita tener en cuenta de cara a su correcta adaptación a la nueva realidad:

• Nuevos asentamientos urbanos que recibirán un amplio número de personas provenientes de zonas rurales o de terceros países, por múltiples causas sociales, económicas o políticas. Estos desplazamientos crearán enormes necesidades relacionadas con los medios de vida tanto de los recién llegados como de las personas que ya vivían previamente en estas zonas urbanas.

• Los desastres relacionados con el cambio climático continuarán dañando medios de vida tradicionales en muchas regiones, lo que obligará a un cambio en los modelos económicos y las opciones de medios de vida de las personas afectadas, forzando a una diversificación en sus fuentes de ingresos. Esto puede incluir búsqueda de oportunidades laborales en empleos por cuenta ajena en otros lugares, incluyendo obviamente las zonas urbanas. Al mismo tiempo, el crecimiento poblacional requerirá un incremento en la producción alimentaria. Por ello, esta producción debe ser más eficiente y respetuosa con el medio ambiente.

• El futuro del trabajo requerirá nuevos tipos de aprendizaje, programas sociales y servicios en todos los países, independientemente de su nivel de desarrollo. Este desafío en términos de empleo fue ya señalado en el artículo “El Futuro del Trabajo. ” incluyendo las siguientes preguntas a las que el Movimiento debería dar respuesta:

¿Cómo podrían las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja reorientar la reflexión sobre sus programas de educación y de formación sobre aptitudes y medios de vida, con miras a la adquisición de destrezas y aptitudes para empleos del futuro?
¿De qué manera se puede apoyar a los jóvenes voluntarios en esos aspectos?
¿Cómo podemos apoyar a grandes cantidades de jóvenes en áreas urbanas que se encuentran desempleados y necesitan apoyo en un amplio número de competencias?

De acuerdo a estas tendencias y desafíos, la visión futura de la planificación en medios de vida debe desarrollar nuevos enfoques y metodologías, de cara a complementar lo que ya se está realizando en este ámbito y de esta manera poder seguir siendo relevantes e innovadores:

a) Los programas de medios de vida deben estar más centrados en la sostenibilidad y el impacto a largo plazo. Para conseguirlo, será clave su planificación desde el primer momento de la emergencia (garantizando el continuum emergencia-recuperación-desarrollo), protegiendo los medios de vida antes, durante y después de la respuesta de emergencia, y apoyando la inclusión socio-laboral de la población afectada. Aquí, los conceptos de “inclusión” y “dignidad” tendrán un carácter clave en nuestras intervenciones. Se debe asegurar que las comunidades e individuos están en el centro de nuestros enfoques, y que los servicios proporcionados por nuestros proyectos son de alta calidad.

b) Dada la creciente urbanización y vulnerabilidad de las personas que habitan en estas áreas urbanas, es básico adaptar nuestro enfoque a respuestas en contextos urbanos en los cuales tanto las necesidades como los perfiles de la población y las propias actividades económicas son diferentes a las de los entornos rurales. En todo caso, independientemente de las diferencias, en ambos contextos nuestras intervenciones han de estar basadas en los mercados existentes, vinculando a otros actores económicos presentes tales como empresas privadas, comerciantes, cámaras de comercio o sindicatos. En este proceso las Sociedades nacionales necesitarán ajustar su intervención a facilitar la conexión y el entendimiento mutuo entre actores, y limitar su implicación directa de cara a garantizar la sostenibilidad de las intervenciones una vez éstas finalicen.

c) Las intervenciones estarán adaptadas a todo tipo de situaciones, incluyendo emergencias crónicas, de evolución lenta o complejas (tales como conflictos, movimientos poblacionales masivos). Esto requerirá nuevos desarrollos de acciones que ya se vienen realizando en este sector, tales como medios de vida climáticamente inteligentes, financiación basada en pronósticos (FbF) o Alerta y Acción Temprana (EWEA, en sus siglas en inglés), entre otros.

d) Se deberá facilitar la empleabilidad de las personas vulnerables en los mercados laborales locales. El emprendimiento es una opción válida, aunque no debería ser la única cuando actuamos en empleabilidad. Deberemos ser capaces de incrementar las capacidades, competencias y oportunidades de las personas para conseguir un trabajo, asegurando la mayor sostenibilidad de sus empleos.

Como conclusión, se puede afirmar que durante los últimos diez años el Movimiento ha estado construyendo y fortaleciendo sus capacidades en acciones de medios de vida e incorporando lecciones aprendidas a través de nuestra amplia red local de CR/MLR, que se encuentra conectada con múltiples actores. Ahora es el momento de usar todas esas capacidades construidas, todo ese conocimiento y conexiones para extender nuestras acciones dirigidas a satisfacer las necesidades actuales y futuras en nuestras comunidades, con el objetivo final de evitar que nadie se quede atrás.

Autor: Centro de Medios de Vida

Correo electrónico: [email protected]

Facebook

Twitter: @livelihoodsorg

Agradecimiento especial a Carine Malardeau, FICR Senior Officer, Food Security and Resilient Livelihoods, y Christine South, FICR Senior Advisor Monitoring & Evaluation por sus inestimables aportaciones a este artículo.

Contenido relacionado

Una eficaz Red de cruz roja

La estructura de red más eficaz del futuro es la que prioriza la conexión, la coordinación y la acción colectiva, es decir, la capacidad de trabajar dentro y a través de una estructura de red distribuida.

Seguir leyendo

Agentes locales sólidos

Las Sociedades Nacionales se esforzarán por transformarse para prever con más anticipación los cambios rápidos y significativos que se producen en el mundo y adaptarse a ellos, mediante un enfoque prospectivo y ágil.

Seguir leyendo

LA COLUMNA VERTEBRAL Y EL CEREBRO

A menudo se dice que los voluntarios son el “corazón” o la “columna vertebral” del Movimiento porque hacen su labor con pasión y se encargan de realizar la mayor parte del trabajo pesado. ¿Es hora de redefinir estas metáforas?

Seguir leyendo