Desafío mundial 5:

valores, poder e inclusión

Cinco desafíos globales –¿A qué debemos darle prioridad  esta década?

Los cinco desafíos globales que han surgido en las consultas de la Estrategia 2030 representan el balance entre riesgos persistentes y emergentes que son de alta relevancia para nuestra misión y alcance de influencia. Estos están fuertemente entrelazados y fueron influenciados en su mayoría por el análisis de tendencias futuras realizado el año pasado.

Las tensiones atizadas por valores se manifiestan de diversa manera en distintos lugares y generan “líneas de falla” al interior de países, regiones y comunidades y entre estos. Dista de ser equitativa la distribución de los beneficios del progreso económico y tecnológico y, ante el ritmo de cambio, muchos sistemas políticos, regulatorios y de bienestar social no logran dar abasto, causando divisiones y enconando el malestar. Las repercusiones de la mundialización y la creciente desigualdad generan un rechazo del elitismo y atizan fenómenos de populismo, nacionalismo, y enfrentamientos de orden cultural y religioso.

Muchas voces antes acalladas y marginadas reclaman su participación y su inclusión en procesos de decisión.  En algunos países, las políticas y elecciones internas se ven influencias por reivindicaciones de reconocimiento respeto de los derechos y la igualdad de todas las personas, independientemente de su sexo, raza, origen étnico, religión, género u orientación sexual.

Se coloca en entredicho la función de consabidas instituciones, pues las personas se niegan a que nadie se exprese en su nombre y se muestras menos dispuestas a conformarse y confiar en el status quo; exigen que los gobiernos y las instituciones cambien y actúen con mayor transparencia y responsabilidad. El sistema multilateral sufre crecientes embates y algunos gobiernos asientan su soberanía y ponen en tela de juicio, e incluso rechazan, la influencia externa. Se observa, asimismo, una marcada reducción del espacio que ocupaban la sociedad civil y la labor humanitaria sustentada en principios, que incluso se ve amenazada o criminalizada en algunos lugares del mundo.

Deseamos proteger y promover nuestros valores y principios humanitarios que alientan un cambio positivo y esperanzador para la humanidad.

Los programas ampliados de educación humanitaria se concentrarán en contrarrestar el creciente sentimiento antihumanitario, la xenofobia y la polarización, además de conceder mejor acceso a la educación a quienes han debido interrumpirla debido a guerras, desastres o desplazamientos. Nuestros programas de educación prepararán a las personas para hacer frente a los desafíos del siglo XXI y para aprovechar las oportunidades que este ofrece.

Se extenderá también las iniciativas encaminadas a la promoción de la inclusión y la diversidad en las oportunidades, la representación y los procesos de decisión tanto dentro de nuestras organizaciones y de la red de colaboración como en la sociedad en general. Se concederá particular énfasis a la equidad en materia de género.

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Las cambiantes estructuras de poder y el creciente escepticismo desafían a las instituciones. ¿Cómo puede la red continuar creando confanza en este contexto?

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Fine Arnold, Secretary General of Cook Islands Red Cross.

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Muchas voces antes acalladas y marginadas reclaman su participación y su inclusión en procesos de decisión.  En algunos países, las políticas y elecciones internas se ven influencias por reivindicaciones de reconocimiento respeto de los derechos y la igualdad de todas las personas, independientemente de su sexo, raza, origen étnico, religión, género u orientación sexual.

Se coloca en entredicho la función de consabidas instituciones, pues las personas se niegan a que nadie se exprese en su nombre y se muestras menos dispuestas a conformarse y confiar en el status quo; exigen que los gobiernos y las instituciones cambien y actúen con mayor transparencia y responsabilidad. El sistema multilateral sufre crecientes embates y algunos gobiernos asientan su soberanía y ponen en tela de juicio, e incluso rechazan, la influencia externa. Se observa, asimismo, una marcada reducción del espacio que ocupaban la sociedad civil y la labor humanitaria sustentada en principios, que incluso se ve amenazada o criminalizada en algunos lugares del mundo.

Deseamos proteger y promover nuestros valores y principios humanitarios que alientan un cambio positivo y esperanzador para la humanidad.

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