Transformación 4:

Inspiración y movilización de un movimiento mundial en pro del bien, que concede un lugar central a los voluntarios y los jóvenes

7 Transformaciones

5 desafíos mundiales

Ejemplos del cambio

Global School Climate Strikes

This is a change because it demonstrates the increasing influence that movements led by young people are driving social change for climate action

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Siete transformaciones

La Federación Internacional y sus miembros recomiendan siete transformaciones que deberá promover la red mundial para asistir eficazmente a las personas vulnerables en el próximo decenio. Las siete transformaciones trazan una hoja de ruta sobre la manera en que la organización aspira a trabajar y los cambios que desea introducir para abordar de manera más eficaz los cinco desafíos mundiales identificados como más pertinentes para la red.

Los voluntarios están situados en el centro de las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja desde el principio. Una base de voluntarios diversificada y sustancial garantiza que las Sociedades Nacionales y la red más amplia permanezcan enraizadas en las comunidades a las que se apoya y que puedan prestar servicios esenciales a una escala que de otra forma sería imposible.

Los  voluntarios de la organización proceden de las comunidades a las que prestan asistencia y, al ser así, también aportan un mayor grado de comprensión, empatía, motivación y pertinencia cultural, que los hacen altamente eficaces. Es asimismo notorio que el servicio voluntario, cuando está bien gestionado, puede ayudar a mejorar las aptitudes de los voluntarios, la confianza y la conexión social, así como una acción cívica más solidaria.

El espíritu voluntario impregna vigorosamente toda la organización, y es preciso que ese espíritu se siga fortaleciendo y nutriendo en el próximo decenio. La Federación Internacional continuará  forjando culturas que celebren y apoyen el servicio voluntario dentro de la organización, y más generalmente, en la sociedad. Los órganos de dirección desempeñan un papel fundamental, al ayudar a crear organizaciones lúcidas, respetuosas y facilitadoras de apoyo, que puedan continuar garantizando estructuras y una presencia generalizadas de voluntarios en los países y regiones, especialmente en las zonas en las que normalmente se considera “difícil prestar asistencia”.

La Federación Internacional deberá seguir fortaleciendo sus  enfoques para la gestión de los voluntarios, en particular,  ofreciendo vías más fáciles de participación, una formación cada vez más eficaz, apoyo, reconocimiento y protección en su labor, a fin de que los voluntarios se sientan valorados y comprendan la enorme incidencia positiva que tienen, específicamente en sus comunidades, pero también a nivel mundial. Deberá fomentar y mantener su base de voluntarios para asegurar que se pueda seguir prestando diversos servicios esenciales a las personas que experimentan vulnerabilidad.  

En los próximos años, las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja también deberán replantearse el servicio voluntario y la acción ciudadana en el siglo XXI, mediante la creación de una red mucho más vasta y eficaz de los agentes humanitarios que trabajan en pro del bien mundial. Para lograrlo, se mantendrá  una mentalidad abierta sobre el significado del servicio voluntario, y la manera en que se adapta y se establecen diferentes enfoques de esos servicios que puedan complementar los  esfuerzos y modelos existentes.

El enfoque más abierto e inclusivo de la Federación Internacional sobre el servicio voluntario incluirá colaborar con las energías y talentos de los grupos autónomos que trabajan en red. Se determinarán  formas creativas de conectar a los voluntarios en todos los países y regiones, para avanzar hacia una red distribuida que trabaje a través de las fronteras para impulsar juntos la incidencia de su labor. Para ello se requerirá un cambio mutuamente transformador, orientado a dejar de usar a los voluntarios solo para la prestación de servicios, y brindar un mayor apoyo a los esfuerzos de las personas para dirigir el cambio que pretenden en el mundo.

La innovación y la tecnología simplificarán el acceso al servicio voluntario dentro y fuera de las fronteras, promoverán la formación, crearán programas más eficaces que respondan a los riesgos emergentes (incluidos los riesgos digitales), permitirán una mejor visibilidad de la labor de los voluntarios e impulsarán la acción y la inteligencia colectiva. También se inaugurarán nuevos enfoques para el servicio voluntario y la colaboración por medios digitales, y se movilizará a toda una nueva red de voluntarios que actúen de manera creativa a través de una presencia en línea.

El servicio voluntario que se replantea será mucho más inclusivo y diversificado, e incluirá a muchos grupos demográficos y de identidad diferentes. Se tratará de reducir las barreras que actualmente impiden el acceso de las mujeres y las niñas al servicio voluntario en muchos países, se facilitará una mayor participación de los voluntarios de mayor edad y se recabará la participación de las personas que viven en condiciones de grave pobreza, que residen en asentamientos informales y otros grupos que no hayan podido participar antes en el servicio voluntario de las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Se cambiarán  los  enfoques y sistemas existentes para adaptarlos mejor a las necesidades específicas de esos grupos. El servicio voluntario que se replantea reflejará realmente la rica diversidad del mundo y las nuevas asociaciones para materializar las aspiraciones de la organización.

Estas aspiraciones requerirán órganos de dirección visionarios, una adaptación inteligente y la flexibilidad para asegurar que los  métodos existentes de gestión de voluntarios se consoliden y fortalezcan, al mismo tiempo que se da cabida a nuevos enfoques que han de transformar el trabajo.

A nivel mundial, más de la mitad de los voluntarios de las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, es decir, alrededor de 6 millones, son jóvenes, pero la distribución de la participación de los jóvenes en el mundo es desigual. Sin embargo, fuera del ámbito de las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja los jóvenes se están movilizando de forma impresionante, creativa y entusiasta. Se da una oportunidad extraordinaria para que la red se conecte con toda una nueva generación de agentes de cambio basados en la comunidad y establezca con ellos una relación intensa.

La Estrategia 2030 contempla una red que adopta la filosofía de la “plataforma para el cambio”, y las Sociedades Nacionales centran más su enfoque en la manera de catalizar o apoyar a los jóvenes para que generen sus propias ideas y ayuden a sus comunidades a prosperar.

Las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y su red ampliada también tratarán de ayudar a los jóvenes a promover las aptitudes y los valores que necesitarán para prosperar en el siglo XXI, en particular, el espíritu empresarial, la resolución de conflictos, la reflexión creativa, la solución de problemas y la comunicación.

Para hacerlo, las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja deben ser más abiertas y accesibles para los jóvenes, creando culturas y espacios concebidos y dirigidos por ellos, basados en una reducción de la burocracia y la acción más directas.

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La columna vertebral y el cerebro

Originalmente publicado en la revista de la Cruz Roja y la Media Luna Roja

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REINVENTANDO EL VOLUNTARIADO Y LA JUVENTUD

Áreas prioritarias identificadas durante le proceso de consulta de la Estrategia 2030

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PARTICIPACIÓN Y COMPROMISO

Extracto del análisis de tendencias futuras.

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Los  voluntarios de la organización proceden de las comunidades a las que prestan asistencia y, al ser así, también aportan un mayor grado de comprensión, empatía, motivación y pertinencia cultural, que los hacen altamente eficaces. Es asimismo notorio que el servicio voluntario, cuando está bien gestionado, puede ayudar a mejorar las aptitudes de los voluntarios, la confianza y la conexión social, así como una acción cívica más solidaria.

El espíritu voluntario impregna vigorosamente toda la organización, y es preciso que ese espíritu se siga fortaleciendo y nutriendo en el próximo decenio. La Federación Internacional continuará  forjando culturas que celebren y apoyen el servicio voluntario dentro de la organización, y más generalmente, en la sociedad. Los órganos de dirección desempeñan un papel fundamental, al ayudar a crear organizaciones lúcidas, respetuosas y facilitadoras de apoyo, que puedan continuar garantizando estructuras y una presencia generalizadas de voluntarios en los países y regiones, especialmente en las zonas en las que normalmente se considera “difícil prestar asistencia”.

La Federación Internacional deberá seguir fortaleciendo sus  enfoques para la gestión de los voluntarios, en particular,  ofreciendo vías más fáciles de participación, una formación cada vez más eficaz, apoyo, reconocimiento y protección en su labor, a fin de que los voluntarios se sientan valorados y comprendan la enorme incidencia positiva que tienen, específicamente en sus comunidades, pero también a nivel mundial. Deberá fomentar y mantener su base de voluntarios para asegurar que se pueda seguir prestando diversos servicios esenciales a las personas que experimentan vulnerabilidad.  

En los próximos años, las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja también deberán replantearse el servicio voluntario y la acción ciudadana en el siglo XXI, mediante la creación de una red mucho más vasta y eficaz de los agentes humanitarios que trabajan en pro del bien mundial. Para lograrlo, se mantendrá  una mentalidad abierta sobre el significado del servicio voluntario, y la manera en que se adapta y se establecen diferentes enfoques de esos servicios que puedan complementar los  esfuerzos y modelos existentes.

El enfoque más abierto e inclusivo de la Federación Internacional sobre el servicio voluntario incluirá colaborar con las energías y talentos de los grupos autónomos que trabajan en red. Se determinarán  formas creativas de conectar a los voluntarios en todos los países y regiones, para avanzar hacia una red distribuida que trabaje a través de las fronteras para impulsar juntos la incidencia de su labor. Para ello se requerirá un cambio mutuamente transformador, orientado a dejar de usar a los voluntarios solo para la prestación de servicios, y brindar un mayor apoyo a los esfuerzos de las personas para dirigir el cambio que pretenden en el mundo.

La innovación y la tecnología simplificarán el acceso al servicio voluntario dentro y fuera de las fronteras, promoverán la formación, crearán programas más eficaces que respondan a los riesgos emergentes (incluidos los riesgos digitales), permitirán una mejor visibilidad de la labor de los voluntarios e impulsarán la acción y la inteligencia colectiva. También se inaugurarán nuevos enfoques para el servicio voluntario y la colaboración por medios digitales, y se movilizará a toda una nueva red de voluntarios que actúen de manera creativa a través de una presencia en línea.

El servicio voluntario que se replantea será mucho más inclusivo y diversificado, e incluirá a muchos grupos demográficos y de identidad diferentes. Se tratará de reducir las barreras que actualmente impiden el acceso de las mujeres y las niñas al servicio voluntario en muchos países, se facilitará una mayor participación de los voluntarios de mayor edad y se recabará la participación de las personas que viven en condiciones de grave pobreza, que residen en asentamientos informales y otros grupos que no hayan podido participar antes en el servicio voluntario de las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Se cambiarán  los  enfoques y sistemas existentes para adaptarlos mejor a las necesidades específicas de esos grupos. El servicio voluntario que se replantea reflejará realmente la rica diversidad del mundo y las nuevas asociaciones para materializar las aspiraciones de la organización.

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A nivel mundial, más de la mitad de los voluntarios de las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, es decir, alrededor de 6 millones, son jóvenes, pero la distribución de la participación de los jóvenes en el mundo es desigual. Sin embargo, fuera del ámbito de las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja los jóvenes se están movilizando de forma impresionante, creativa y entusiasta. Se da una oportunidad extraordinaria para que la red se conecte con toda una nueva generación de agentes de cambio basados en la comunidad y establezca con ellos una relación intensa.

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